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viernes

HORMONAS Y SEXO

En esta primera entrega intentaré explicar de manera clara y breve, muy breve, como influyen las hormonas en el desarrollo sexual. También se expone como se desarrollan los órganos reproductores femenino y masculino y, finalmente, algunos datos sobre el dimorfismo sexual en el ser humano. Siendo consciente de que quizás no se exponen con la extensión adecuada,  sólo pretendo facilitar las bases para poder entender mejor la próxima entrega sobre la Transexualidad.




EL SISTEMA NEUROENDOCRINO

Me centraré en las glándulas y las hormonas que directamente participan en el desarrollo y en la conducta sexual, intentaré hacerlo de una manera clara y resumida.

Glándulas

Existen dos tipos de glándulas: las exocrinas, como las sudoríparas, que liberan sustancias químicas en conductos que las transportan a sus órganos de actuación, mayoritariamente a la superficie del cuerpo. Y las endocrinas, que liberan sus sustancias químicas, llamadas hormonas, directamente al aparato circulatorio. La hormona, una vez liberada por la glándula endocrina, es conducida por el aparato circulatorio hasta llegar al órgano de actuación sobre el que ejercerá su efecto.

Hormonas

La mayor parte de las hormonas pueden clasificarse dentro de estas tres categorías:

1) Hormonas derivadas de aminoácidos: como la adrenalina, se sintetizan en unos cuantos pasos a partir de una molécula de aminoácido.
2) Hormonas peptídicas y proteínicas: son cadenas cortas y largas, respectivamente, de aminoácidos.
3) Hormonas esteroides: se sintetizan a partir del colesterol. Estas hormonas desempeñan un papel esencial en el desarrollo sexual y la conducta.

Gónadas

Las gónadas son los testículos masculinos y los ovarios femeninos. Cuya función básica es la producción de espermatozoides y óvulos, respectivamente.
Cada célula del organismo humano contiene 23 pares de cromosomas, excepto los óvulos y los espermatozoides que contienen sólo la mitad, uno de cada uno de los 23 pares. Dentro de estos cromosomas, están los cromosomas sexales que contiene los programas genéticos que dirigen el desarrollo sexual. Los óvulos contienen dos cromosomas sexuales X, mientras que los espermatozoides continen un cromosoma X y otro cromosoma Y. El género de cada persona, con todas sus implicaciones sociales y personales, viene determinado por cuál de los espermatozoides del hombre gana la carrera de fecundar al óvulo, si gana uno con el cromosoma X será una mujer, y si gana uno con el cromosoma Y será un varón.


Esteroides sexuales

Las gónadas (testículos y ovarios) también producen y liberan hormonas, de hecho liberan el mismo tipo de hormonas. Las principales de ellas son:

- Andrógenos: la testosterona es la más frecuente.
- Estrógenos: el estradiol es el más frecuente.

El hecho de que los ovarios liberen más estrógenos que andrógenos y que los testículos liberen más andrógenos que estrógenos, ha dado lugar a referirnos a los andrógenos como hormonas masculinas y a los estrógenos como hormonas femeninas. Esta costumbre debería evitarse, porque los andrógenos no producen masculinidad ni los estrógenos feminidad.

Por otra parte, tanto los ovarios como los testículos liberan una tercera clase de hormonas esteroides: progestágenos, que la más habitual es la progesterona, que en las hembras prepara el útero y las mamas para el embarazo, y en el hombre la función no está clara.

En las mujeres los niveles de hormonas gonadales (estrógenos y andrógenos) y gonadotropas (gonadotropina) son cíclicos y se repite aproximadamente cada 28 días, lo que se conoce como ciclo menstrual femenino. En los varones estos niveles cambian poco.

Hormonas de la hipófisis

A la hipófisis se la conoce como la glándula maestra porque la mayor parte de sus hormonas son trópicas, es decir, son hormonas cuya principal función es influir en la liberación de hormonas por parte de otras glándulas. Así por ejemplo, la gonadotropina es una hormona trópica que se libera en la hipófisis y viaja hasta las gónadas (ovarios y testículos) donde estimula la liberación de hormonas gonadales (andrógenos y estrógenos).







HORMONAS Y DESARROLLO SEXUAL

La diferenciación sexual humana, y en los mamíferos en general, comienza en la fertilización con la formación de un cigoto con un par de cromosomas XX (hembra), o con un par XY (macho). Es esta información genética que contienen los cromosomas sexuales lo que determina si el desarrollo seguirá siendo femenino o masculino. Pero no hay que asumir el hecho de que existen dos programas genéticos de desarrollo sexual paralelos, uno para el femenino y otro para el masculino. En un principio todos estamos genéticamente programados para desarrollar un cuerpo femenino, los varones genéticos desarrollan cuerpos masculinos únicamente porque su programa de desarrollo, básicamente femenino, es anulado.

UNA EXPLICACIÓN DEL DESARROLLO DE LOS ÓRGANOS REPRODUCTORES

Hasta las seis semanas después de la concepción cada feto, con independencia de su sexo genético, tiene el mismo par de estructuras gonadales y se le llaman gónadas primordiales. Cada una una de ellas presenta una cubierta externa, la corteza, que puede convertirse en un ovario, y un núcleo interno, la médula, que puede convertirse en un testículo.

Seis semanas después de la concepción, el cromosoma Y en los varones desencadena la síntesis de antígeno H-Y, y esta proteína hace que la médula (núcleo interno) de cada gónada primordial crezca y se convierta en testículo. A falta del antígeno H-Y las células corticales de las gónadas primordiales se convierten en ovarios. Como curiosidad y según esto, si se inyecta en un feto genéticamente femenino el antígeno H-Y seis semanas después de la concepción, el resultado será una hembra genética con testículos; o si se inyectan en un feto masculino drogas que bloquean el efecto del antígeno H-Y, el resultado sería un varón genético con ovarios.

Seis semanas después de la concepción, tanto los varones como las hembras presentan dos conjuntos completos de conductos reproductores:

- Sistema de Wolff o mesonéfrico, con capacidad de convertirse en los conductos reproductores masculinos.
- Sistema de Müller o paramesonéfrico, con capacidad de convertirse en los conductos femeninos.

En el tercer mes del desarrollo masculino o femenino, los testículos segregan testosterona y sustancia inhibidora de Müller. De esta manera se estimula el desarrollo del sistema de Wolff, y la sustancia inhibidora de Müller provoca la degeneración del sistema de Müller y el descenso de los testículos al escroto. Sin embargo, la diferenciación de los conductos internos femeninos no está bajo control de las hormonas del ovario; los ovarios permanecen casi completamente inactivos durante el desarrollo fetal. El desarrollo del sistema de Müller ocurre en cualquier feto que no sea expuesto a las hormonas del testículo durante el período fetal crítico.

Los genitales masculino y femenino se desarrollan a partir del mismo precursor, el precursor bipotencial. En el segundo mes de gestación el precursor bipotencial de los órganos reproductores externos consta de cuatro partes: el glande, los pliegues uretrales, los cuerpos laterales y las tumescencias labioescrotales. Y entonces comienza la diferenciación: el glande crece hasta formar la cabeza del pene en el varón o el clítoris en la hembra; los pliegues uretrales se fusionan en el varón o se alargan hasta convertirse en los labios menores de la hembra; los cuerpos laterales forman el tallo del pene en el varón o el capuchón del clítoris en la hembra; y, por último, la tumescencias labioescroteles forman el escroto en el varón o los labios mayores en la hembra. El desarrollo de los genitales externos está también controlado por la presencia o la ausencia de testosterona. Si hay testosterona en la fase adecuada del desarrollo fetal, se desarrollaran genitales externos masculinos a partir del precursor bipotencial, si no la hay, el desarrollo de los genitales externos será femenino.





DIMORFISMO SEXUAL EN EL SER HUMANO

Los estudios experimentales realizados en animales nos dicen que puede no existir coincidencia entre el sexo genético y el sexo cerebral, así como tampoco entre el sexo cerebral y el sexo corporal (caracteres sexuales primarios: órganos reproductores; y secundarios: vello, voz, pechos...). Evidentemente, la investigación con seres humanos no puede hacerse con las manipulaciones experimentales que se realizan con animales, por lo que tenemos que recurrir a experimentos naturales en condiciones clínicas que se dan en la vida. Algunas de estas situaciones clínicas que proporcionan información sobre el efecto dimórfico cerebral de las hormonas sexuales son: hiperplasia suprarrenal congénita (http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/1952/195218312003.pdf), el síndrome de insensibilidad al andrógeno (http://www.svnp.es/boletin/35-1-44.pdf) y los hijos sometidos durante la gestación al efecto de hormonas sexuales exógenas.

La diferenciación sexual depende de los cambios en los niveles hormonales, sobre todo de andrógenos, y estos niveles de hormonas pueden depender también de alteraciones ambientales que los modifiquen durante la gestación, como el estrés de la madre durante el embarazo. Por tanto, aunque la diferenciación sexual del cerebro se produce por la acción de los andrógenos prenatales y perinatales, depende también de la influencia de los factores psicológicos y sociales. Y estos factores a su vez también pueden jugar un importante papel en la diferenciación relacionados con la identidad de género y en general con la diferenciación del autoconcepto.

Tanto los estudios experimentales como clínicos sugieren la posibilidad de que no exista coincidencia entre el sexo genético y el sexo cerebral, o entre éste último y el sexo corporal. La no coincidencia entre el sexo corporal (genitales) y el sexo cerebral se ha observado en los seres humanos de forma muy significativa en algunos casos, como en los individuos varones (XY) con déficit de la enzima 5α-reductasa (transforma la testosterona en dihidrotestosterona), estos individuos poseen testículos que producen niveles normales de testosterona durante la vida prenatal, pero niveles bajos o inexistentes de dihidrotestosterona. Está última hormona es la responsable de la diferenciación sexual de los genitales externos durante la gestación, por lo que estos individuos nacen con un cerebro masculino (ya que los niveles de testosterona son normales) y un cuerpo más femenino que masculino. Normalmente estos individuos son educados como niñas, aunque su comportamiento sexual es tipo masculino.

ORIENTACIÓN SEXUAL: HOMOSEXUALIDAD

La orientación sexual es la preferencia estable hacia relaciones sexuales con personas del sexo opuesto (heterosexualidad o conducta heterotípica), del mismo sexo (homosexualidad o conducta homotípica) o hacia ambos sexos (bisexualidad).
No voy a profundizar en este tema, ya que considero que es lo suficientemente interesante y amplio como para tratarlo en una entrega propia, solamente me gustaría hacer dos apuntes al respecto.
La homosexualidad NO debería confundirse con las experiencias homosexuales ocasionales que puedan realizarse por cualquier motivo.
Otro apunte importante es que con los estudios realizados sobre el análisis de los niveles de hormonas, no se han podido encontrar diferencias significativas entre homosexuales y no homosexuales. Por ejemplo, los varones homosexuales no presentan niveles de testosterona en sangre diferentes a los no homosexuales.
Os dejo un video interesante que creo hay que ver y escuchar de manera crítica.




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